Fotografías | Christian Vargas

CURIOSAS EXALTACIONES |  Oslyn Whizar |  Enero 31, 2015

 

Sobre el trabajo de Oslyn Whizar

 

Le preguntaron a Miles Davis si amaba su instrumento (la trompeta) y él contestó:

¡Qué instrumento, si es mi voz!

 

Para un artista, cualquier material que encuentre puede llegar a ser un descubrimiento que se convierte en un obstáculo, un misterio y una aventura. Un obstáculo porque cada material exige un tratamiento distinto, un acercamiento particular que el artista al principio desconoce. A veces, el desconcierto ante un material nuevo puede hacer que el artista lo abandone, no se sienta cómodo con él; otras veces puede pasar lo contrario: que el artista sienta gran afinidad con el mismo por sus cualidades. Que sienta que puede expresarse a través de él con naturalidad, que ha encontrado un medio para decir. Si es este caso y estamos frente a un artista, ese material se convertirá en un misterio que habrá que explotar, que será una fuente de inspiración, análisis, reflexión y, sobre todo placer. Cuando el artista logra que los materiales con los que trabaja se conviertan en todo lo anterior, la construcción de sus obras deviene una aventura, una tierra desconocida hacia la cual se dirigirá sin certezas. Sin embargo, aquí hay que detenernos, he puesto una condición en todo lo anterior, he dicho para un artista, y en esto radica el meollo del asunto. En esta exposición encontramos las obras de una artista, Oslyn Whizar que ha encontrado una voz particular a partir de la utilización de ciertos materiales. No quiero decir que antes, con otras obras, utilizando otros materiales, no la tenía, sino que en éstas clara y contundentemente se escucha su voz. Con la tela, el tejido, el bordado, el hilo, los fragmentos de papel y de ilustraciones de revistas, crea objetos armónicos que invitan al observador a una serena contemplación. Ezra Pound decía que había dos tipos de arte: el arte de diagnóstico y el arte de la curación- El primero persigue el culto de la fealdad y el segundo el culto de la belleza. Oslyn, como artista, ha optado por la segunda opción. En sus obras no hay impostura, exacerbación, proclamas ni angustias, sino formas y elementos ordenados de cierta manera orgánica y serena que remiten a algunas características del Arte Zen, según Hugo Padeletti, vía Chikamatsu y T.S. Suzuki. En sus obras encontramos Simplicidad, Sencillez, Sugerencia, Asimetría, Silencio, Vacío, todas estas cualidades que tienden a crear una estética de lo mínimo, delmenos es más. Sin embargo y paradójicamente las obras de Oslyn registran una gran sensualidad que se logra a partir de la explotación de las cualidades de los materiales con los que trabaja. Los colores y recortes de tela que utiliza, el satín y el terciopelo sobre todo, son telas que vibran, que tienen una textura y brillo que invitan a tocarse, a palparse. Oslyn recorta letras, palabras y formas casi siempre circulares, chuecas, sensibles, que pueblan el espacio y que se pueden yuxtaponer o no a ciertas imágenes recortadas de revistas. Estas imágenes remiten a un cierto tipo de arte pop, pero Oslyn no se ha apropiado de esta estética sino que la ha asimilado, o mejor, ha hecho lo que los artistas brasileños han practicado desde el primer cuarto del Siglo XX: la Antropofagia, que consiste en asimilar cualquier estética extranjera y volverla propia. Así Oslyn ha hecho su propio proceso de Antropofagia con su obra. Tomó el arte pop, pero no lo copió sino que lo volvió propio. Lograr esto, no es cosa fácil.

Es importante señalar que en sus obras se reconoce, de manera implícita, una iconografía (referente a las décadas de los 60´s, 70´s y 80´s.) que se encuentra en Tijuana: la arquitectura, los anuncios comerciales, los rótulos que pueblan el Centro de la ciudad donde ella reside, son un acicate visual que la ha alimentado desde niña y que ha entrado de manera natural en su obra. La artista tijuanense construye sus collages utilizando sobre todo dos procedimientos, por un lado pega los recortes de telas, bordados y papel sobre papel o sobre tela, y por otro los cose a máquina. Lo que logra con esto último, es que el hilo se convierta en un elemento gráfico, en línea, pero en una línea sombreada que dibuja, que marca su recorrido en el espacio logrando que aun los sobrantes de hilos, sean dibujo en la obra. Así, tanto las telas, los papeles, los bordados, como el hilo, le dan un carácter de tridimensionalidad a sus collages. En muchas obras también, la pintura entra como manchas de color que conversan con las telas, los bordados y las figuras.

 

Luis M. Verdejo.


 

 

 

 

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