En búsqueda de un fresco | Paula García
Febrero 21, 2026
En búsqueda de un fresco
Habitar un espacio y reflexionar sobre el, constituye un acto de construcción mental, física, espiritual e identitaria. ¿Cuántos de nosotros hemos puesto atención a una pared, una ventana, un techo o el suelo? ¿Qué hemos encontrado? Una grieta, una araña, una fotografía, una planta, un sillón o un vidrio roto. Cada estructura y cada objeto que conforman nuestro hogar representan la memoria: un sinfín de historias que anidan en el espacio y que, al relacionarse con nosotros de manera mental y corporal, conforman nuestra propia historia.
En el trabajo más reciente de Paula Anais, En búsqueda de un fresco observamos una serie de pinturas bidimensionales y tridimensionales en donde el hogar y el cuerpo se presentan como los actores principales que coexisten día a día.
Sus pinturas proponen una reflexión sobre las formas en que habitamos y exploramos el espacio. En estas imágenes pictóricas, la figura humana aparece de forma recurrente: es ellx quien se va construyendo y replanteando distintas formas de vida y estados de ánimo.
Paula se cuestiona, por ejemplo, desde dónde se piensa el hogar: ¿desde lo ajeno? ¿Desde la oscuridad? ¿Qué implica en la actualidad, y en el norte del país, ser queer? El hogar se revela como una cápsula que nos protege, pero al mismo tiempo, nos abandona. La casa, para Paula, parece una segunda piel que, al igual que una serpiente, cambia cada cierto tiempo.
En esta exposición también observamos el caos en constante movimiento que busca su lugar para habitar. Para Paula, su casa y ellx misma se transforman día a día; emergen constantemente una Paula y una casa distinta: un búmeran en construcción permanente.
La casa es un espacio vivo donde ellx construye y habita sus dudas, deseos, miedos, alegrías y la fuerza que la sostiene para seguir descubriendo lo que implica existir y ser entendida.
Cada casa tiene una memoria y se construye a partir de quien la habita; la casa de Paula no es solo una casa, son muchas casas que se transforman, creando, a partir del caos y la quietud, espacios liminales.
Mónica Arreola
















Fotografías | Eduardo Trejo
