Contener la tempestad | Jessica Sanchez
Julio 11, 2026
Jessica Sánchez. Contener la tempestad
No dudo en afirmar que Jessica Sánchez (Sayula, México, 1986) es de las pocas pintoras en Baja California que aborda su trabajo como una creación muy elaborada, que fusiona estrategias conceptuales con la sensibilidad poética de la pintura.
Durante muchos años se enfocó en el cielo, sobre todo en las nubes, continuando la tradición que en el siglo XIX perpetuara el pintor John Constable y que él llamó skying (pintar el cielo). Constable dedicó cuadernos enteros de bocetos a pintar nubes, los efectos de la luz sobre estas, anotaciones climatológicas y notas sobre su obsesión por pintarlas, por lo cual él mismo se hizo llamar "hombre de las nubes".
Como decíamos, Sánchez igualmente pintó nubes, aun cuando en su caso los formatos y los soportes de las obras, así como los planos geométricos de sus composiciones, juegan un rol protagónico en dinamizar y descontextualizar las narrativas asociadas al tema.
Efectivamente, las pinturas de Jessica Sánchez plantean otra relación con el paisaje. Este nuevo vínculo con la naturaleza radica en que ella "indexa" visualmente las nubes y transforma el cielo en un concepto que se desenvuelve en el espacio bidimensional del lienzo, no solamente desde su capacidad sensible, sino como un gesto de naturaleza conceptual que le permite abrir la pintura a otros registros (igualmente históricos, hay que decirlo) como la monocromía y la abstracción geométrica.
Era lógico y consistente que Jessica Sánchez en su mirar y "pintar" el cielo, -como
dijera Constable- concibiera esta nueva instalación pictórica, que no por azar lleva por título "Contener la Tempestad". Nombre que evidencia la persistencia de su interés en el cielo. En esta ocasión, la artista va más allá en su estrategia de fusionar el paisaje y la abstracción desde el riguroso repertorio "minimalista" de sus nubes. En esta muestra, la pintura se escapa del borde del marco hacia el espacio de la galería, transformándola en una "habitación con vistas", parafraseando el título de la célebre novela de E. M. Forster.
Esta apropiación y transformación del espacio expositivo por la pintura es ciertamente inusual y en esta ocasión, de una gran fuerza poética. Una vez más la artista conjuga la mayor técnica de la historia del arte como es la pintura con una estrategia derivada de prácticas conceptualistas, sobre todo asociadas a la escultura, donde la obra y su lugar se fusionan, de acuerdo a la ampliamente utilizada categoría del "sitio específico".
Se puede ver la impecable y elegante pintura de Jessica Sánchez como una sensible experiencia abstracta, pero los signos indiciales de su trabajo nos señalan que estamos contemplando algo más. La lluvia cayendo intensamente detrás de las ventanas. Una elegante escultura, una gota que lleva por título "Péndulo" y que entró subrepticiamente en el espacio a través de alguna de las ventanas/cuadros de Sánchez, contiene en su sola presencia, la tempestad del título de la exposición.
Es bueno recordar que uno de los orígenes del cuadro es precisamente la ventana y, sobre todo, en el contexto de esta exposición, "la ventana desempeña el papel de catalizador en la definición del paisaje", como lo recuerda Víctor Stoichita. Sin la ventana no se puede "ver" el paisaje, tal y como ocurre en esta instalación pictórica.
Son innumerables los pintores que han explorado la relación entre el espacio interior y la lluvia. Un ejemplo es "Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto de lluvia" (1897) de Camille Pissarro, donde las formas se descomponen en pinceladas rápidas al mirar a través de los cristales empañados. Por su parte, Jessica Sánchez renueva este enfoque paisajístico: en lugar de distorsionar la imagen como lo hacen los pintores impresionistas, sus gotas son formas precisas, impecables líneas paralelas, cercanas a algunos de los postulados teóricos del arte abstracto del siglo XX que consideran más reales a las formas puras y geométricas que a la inconstante realidad.
Finalmente, no pasa desapercibida en el espacio de la instalación otra escultura que encarna y resume la especial poética de esta exposición. "Plegaria" es una obra en parafina que replica la mano derecha con la que pinta Jessica Sánchez. Un autorretrato. Es una vela que encendida nos recuerda el paso del tiempo y a la vez, como lo dice Gastón Bachelard, "la llama es, entre los objetos del mundo que convocan al sueño, uno de los más grandes productores de imágenes. La llama nos obliga a imaginar".
El goce de la imaginación que nos produce contemplar una llama, desde la presencia alegórica de la artista encarnada en una vela. El autorretrato de una creadora de imágenes es a su vez, como dice Bachelard en torno a la llama de una vela, fuente incesante de imágenes. "Plegaria" es un tremendo colofón a toda esta exposición en torno al mirar y la mirada. Mirar a través de los cuadros/ventanas, imaginar/ver la tormenta contenida en la llama de la vela.
Carlos E. Palacios
Junio de 2026





















Fotografías | Eduardo Trejo
